Haciendo bailar a las gotas

27 febrero, 2012 Escrito por Mario


Hacía mucho tiempo que no dedicaba una tarde a enredar en casa, así que este domingo me puse manos a la obra y saqué toda la artillería pesada encima de la cocina. Pero en esta ocasión no sólo iba a cacharrear, sino que iba a intentar manchar algo también y así justificar el despliegue y quitarme las ganas por unos días.

Hace tiempo vi un vídeo de Canon en el que hacían bailar gotas de pintura con un fuerte golpe de sonido y me propuse intentarlo. Evidentemente mis medios no son los mismos que los de Canon, pero imaginación y tozudez no me faltan así que hasta que no he conseguido sacar algo decente no he parado.

Bueno, vamos con la explicación y el “cómo se hizo”

Materiales necesarios

Literalmente vamos a intentar hacer bailar un líquido y congelar las gotas en el aire, para ello necesitaremos los siguientes materiales:

  • Un altavoz grande para conseguir buenos graves, ideal un “subwoofer”
  • Un reproductor de música y una canción con buenos tambores o batería, si es muy repetitiva mejor, así será más fácil seguir el ritmo.
  • Un gorro de baño elástico y liso, sin florecitas, o un globo grande, mejor si es negro para mejor contraste.
  • Un poco de leche o nata líquida, cuanto más cremosa mejor pero sin que sea espesa.
  • Cámara de fotos y objetivo macro.
  • Flash externo con capacidad para reducir la potencia.
  • Trípode y cable disparador.

Aquí se ve el subwoofer listo para meterse a la piscina con su gorrito al lado.

La idea fundamental es muy sencilla en la teoría: cubrir el altavoz con nuestra membrana (gorro o globo) de forma que quede totalmente estirado y poner en la superficie un poco de líquido. Cuando suenen los graves harán vibrar el altavoz y éste transmitirá la vibración a la membrana. El líquido empezará a vibrar también, pero cuando el volumen sea lo suficientemente alto, el líquido empezará a saltar. Cuidado con el volumen porque os podéis encontrar con cámara, paredes y techo pringados, os lo digo por experiencia.

Cuando el líquido empiece a saltar es cuando debemos tener todo listo para apretar el obturador y conseguir esa foto magnífica. Pero no es todo tan sencillo, antes deberemos tener unas cuantas cuestiones en cuenta.

Modus operandi

Lo primero es situar bien la fuente de luz principal, el flash, para conseguir una iluminación potente y en la dirección adecuada. Yo he trabajado con el anular de Sigma, lo que me ha simplificado las cosas, pero también podemos usar otro flash conectado por cable o por radio o célula. Lo importante es configurar el flash en modo manual y bajarle la potencia a 1/16 ó incluso 1/32 para conseguir un destello lo más corto posible y así congelar las gotas.

Aquí una foto de todo el montaje listo para comenzar el baile.

Cuidaremos el entorno, sobre todo el fondo, para que no salgan elementos extraños. Lo más fácil es trabajar en una habitación sin mucha luz para oscurecer bien el fondo y tener exclusivamente la luz del flash sobre el motivo.

La configuración de la cámara la iremos viendo con el viejo sistema de prueba/error hasta que tengamos una exposición adecuada. Es importante tener en cuenta que no debemos subir la intensidad del flash y modificaremos ISO y diafragma hasta conseguir una correcta exposición y una profundidad de campo suficiente. La velocidad de obturación no es muy importante en este caso pero no debe ser muy lenta para que el fondo no salga iluminado.

Por si os sirve de referencia estuve tirando con el ISO entre 400 y 800, a una abertura entre 6,3 y 11 y a una velocidad de entre 1/100 y 1/250.

Ejecución

Ha llegado la hora de la verdad, es el momento de poner una gota generosa de leche sobre la membrana y justo sobre el centro del altavoz. Enfocamos y comprobamos la profundidad de campo y hacemos unas últimas pruebas de iluminación hasta que estemos conformes con el resultado.

Esta es la parte más importante y que no debemos olvidar bajo ninguna circunstancia, antes de continuar nos aseguraremos de tener a mano una balleta y mandaremos a nuestra pareja a hacer algún recado, por lo que pueda pasar.

Ponemos el volumen al mínimo y le damos al “play”. Con una mano sujetamos el disparador y con la otra vamos subiendo el volumen poco a poco hasta que empecemos a observar que la leche empieza a vibrar. Atentos porque el paso entre vibrar y el desparrame total es mínimo, así que mucho tiento en esta parte. Cuando veamos que la leche empieza a saltar es el momento de darle al disparador como locos. Y ya está, si tenemos suerte habremos pillado alguna gota bailando.

No desesperéis si no sale a la primera, yo me puse a las 5 de la tarde y recogí a las 9 (hora de hacer la cena) y las mejores fotos me salieron al final, cuando ya lo tenía todo más o menos controlado.

Un último truquillo que se me ocurrió al final, es que dado que la potencia del flash es muy pequeña su velocidad de refresco es bastante alta, por lo que probé a tirar en ráfaga para ver que pasaba. Lo que pasó fue que incluso con la ráfaga de la 7D a tope (8 fps) tirando en RAW, el flash era totalmente capaz de recargar y se paraba antes la cámara por saturación del buffer que el flash por falta de refresco. Así que ya sabéis a poner la metralleta y a disfrutar un rato.

Evidentemente este es sólo el comienzo, en vuestras manos está seguir investigando cosas nuevas: fondos distintos e iluminaciones variadas, utilizar otros líquidos y colorearlos… creo que puede haber muchas posibilidades.

Saludos y buenas fotos,

 

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